El Ford Mustang® GTD representa la evolución más extrema jamás creada del icónico deportivo americano. Un modelo diseñado para llevar el ADN Mustang hasta un nuevo nivel, combinando la potencia de un superdeportivo, tecnología derivada de la competición y una estética radical pensada para dominar tanto la carretera como el circuito.
Bajo su espectacular carrocería de fibra de carbono se esconde un auténtico corazón de carreras: un motor V8 sobrealimentado de 5.2 litros capaz de superar los 800 CV de potencia, acompañado de una ingeniería avanzada que convierte al Mustang GTD en una máquina preparada para ofrecer unas prestaciones propias de vehículos de competición.
Más de 800 CV y una aceleración brutal
El Mustang GTD entrega una potencia impresionante de 815 caballos y un par motor de 900 Nm, proporcionando una respuesta inmediata en cada aceleración. Su velocidad máxima alcanza los 325 km/h, cifras que lo sitúan directamente en el territorio de los grandes superdeportivos internacionales.
Su rendimiento queda demostrado con una aceleración de 0 a 60 mph (0-96 km/h) en aproximadamente 2,8 segundos y una capacidad de frenada extraordinaria gracias a sus frenos carbocerámicos, capaces de detener esta bestia desde 70 mph en solo 132 pies (unos 40 metros).
Además, el GTD es capaz de generar más de 1,1 g de fuerza lateral en curva, ofreciendo un comportamiento extremadamente preciso incluso en las situaciones más exigentes.
Un Mustang diseñado para Nürburgring
El objetivo de Ford con el Mustang GTD era claro: crear el primer Mustang capaz de competir con los mejores superdeportivos del mundo.
Y lo consiguió.
El 7 de agosto de 2024, el piloto profesional Dirk Müller llevó el Mustang GTD al mítico circuito alemán de Nürburgring Nordschleife, completando sus 20,6 kilómetros y 73 curvas en un espectacular tiempo de 6 minutos y 57,685 segundos, con una velocidad media cercana a los 190 km/h.
Con este registro, el Mustang GTD se convirtió en uno de los pocos coches de producción capaces de bajar de los siete minutos en el Infierno Verde, situándose entre auténticas leyendas del automovilismo como el Porsche 911 GT2 RS MR o el Ford GT Mk IV.
Tecnología de competición aplicada a la carretera
Aunque sus cifras ya impresionan, son sus soluciones técnicas las que realmente diferencian al Mustang GTD.
Uno de sus elementos más destacados es su suspensión semiactiva con sistema de varilla de empuje (push-rod), una tecnología habitual en vehículos de competición. A diferencia de los sistemas convencionales, sus amortiguadores están integrados en una posición más profunda dentro del chasis, mejorando el reparto de pesos y el comportamiento dinámico.
Al seleccionar el modo Track, la suspensión puede rebajar la altura del vehículo aproximadamente 38 milímetros y ajustar su dureza para ofrecer el máximo rendimiento en circuito.
Como detalle único, Ford incluso incorpora una ventana dentro del habitáculo que permite observar el funcionamiento de los elementos de suspensión traseros mientras se conduce.
Aerodinámica extrema: diseñado para cortar el aire
El diseño exterior del Mustang GTD no busca pasar desapercibido. Cada elemento tiene una función.
Su carrocería fabricada en fibra de carbono, sus llantas opcionales de magnesio y su enorme alerón trasero fijo revelan claramente su inspiración en los coches de competición.
El alerón trasero, anclado directamente a los pilares C, no solo aporta una imagen espectacular, sino que genera la carga aerodinámica necesaria para mantener el vehículo pegado al asfalto a altas velocidades.
Incluso el espacio trasero ha sido replanteado: el maletero está ocupado principalmente por los sistemas de refrigeración del transeje trasero, una solución técnica que demuestra que el Mustang GTD prioriza el rendimiento por encima de cualquier concesión práctica.
Una pieza exclusiva para coleccionistas
Ford ha limitado la producción del Mustang GTD a una cifra estimada de entre 300 y 700 unidades, convirtiéndolo en un modelo extremadamente exclusivo.
La versión correspondiente al año 2026 ya se encuentra agotada, aumentando todavía más su valor como pieza de colección y como uno de los Mustang más especiales jamás fabricados.
Como explicó Greg Goodall, ingeniero jefe del programa Mustang GTD, la misión era crear “el primer Mustang que fuera realmente un superdeportivo de clase mundial sin perder el alma de lo que hace que un Mustang sea un Mustang”.
El resultado es un vehículo único: un Mustang llevado al límite, con tecnología de competición, prestaciones de superdeportivo y una personalidad que mantiene intacta la esencia americana.
Ford Mustang GTD en USA Auto Import
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Si buscas un deportivo único, con carácter y una historia propia, el Mustang GTD es una de las creaciones más impresionantes de la nueva era de los superdeportivos.


















